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La envidia señala lo que uno quiere antes de que se atreva a decirlo.
Redacción de Citas y Refranes
Las palabras
también nos
acompañan.
Tema
Ideas sobre la envidia propia y la ajena, y sobre qué información esconde debajo.
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La envidia señala lo que uno quiere antes de que se atreva a decirlo.
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La envidia señala lo que uno quiere antes de que se atreva a decirlo.
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Cómo usar esta colección
La envidia señala con bastante precisión lo que uno quiere y todavía no se ha dicho. Es desagradable de sentir y por eso se descarta rápido, junto con el dato que traía.
Leerla así cambia la pregunta: no qué tiene el otro, sino qué de eso quiero yo y qué me separa de ello.
Casi nunca se envidia a alguien lejano o muy distinto: se envidia a quien está al lado y podría haber sido uno. Esa proximidad es la que la hace difícil de manejar dentro de una amistad o un equipo.
Reconocerlo, aunque sea solo para uno mismo, suele desactivar buena parte del malestar.
El contrario de la envidia no es la indiferencia: es alegrarse de verdad, que cuesta esfuerzo y por eso significa algo cuando ocurre.
Decirlo explícitamente —no solo felicitar, sino nombrar que te alegras— es de los mensajes más agradecidos y menos escritos.
Es donde más aparece y menos se nombra, porque admitirla cuesta y porque el entorno la castiga. Suele salir disfrazada de crítica técnica.
Reconocerla en privado no obliga a hacer nada con ella, y ahorra bastantes conversaciones que en realidad iban de otra cosa.
La expresión se usa como cortesía para poder admirar sin quedar mal, y por eso incomoda a mucha gente: una envidia que no duele ya es admiración, y tiene nombre propio.
Decir directamente que se admira algo es más claro, más fácil de recibir y no obliga a nadie a descifrar el tono. Es también, en un mensaje, bastante más difícil de malinterpretar.
La envidia informa de lo que uno quiere; descartarla deprisa tira también el dato.
Reunimos refranes populares, textos de dominio público y selecciones editoriales identificadas como tales.
Sí; conserva la atribución disponible y adapta el mensaje al contexto de quien lo recibe.
Prueba otra intención en el buscador: agradecer, animar, recordar o celebrar.
Conservamos la duda cuando una fuente no puede comprobarse y aceptamos correcciones editoriales.