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LEÓN, Fray Luis de
Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 - † Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1591), poeta, humanista y traductor español.
Fray Luis de León es uno de los escritores más importantes de la segunda fase del Renacimiento español junto con Francisco de Aldana, Alonso de Ercilla, Fernando de Herrera y San Juan de la Cruz y forma parte de la literatura ascética de la segunda mitad del siglo XVI. Su poesía está inspirada por el deseo del alma de alejarse de todo lo terrenal para poder alcanzar a Dios, identificado con la paz y el conocimiento. Los temas morales y ascéticos dominan toda su obra.
Fray Luis nació en Belmonte (Cuenca), el mismo año que Felipe II, 1527. Era hijo del abogado y consejero áulico Lope de León y de Inés Varela, al parecer de origen judeoconverso. Su familia se trasladó enseguida a Madrid, y él mismo, cuando cumplió los catorce años, marchó a estudiar a Salamanca, ciudad que constituyó el centro de su vida intelectual como profesor de su universidad. Allí ingresó en la orden de los agustinos, profesando el 29 de enero de 1544. Estudió filosofía con Fray Juan de Guevara y teología con Melchor Cano. La exégesis bíblica se la dirigió Cipriano de la Huerga. Bachiller en Toledo y doctor en Teología por Salamanca.
Empezó su lucha por las cátedras: la de la Biblia, la de Santo Tomás; tras la cárcel (del 27 de marzo de 1572 al 7 de diciembre de 1576), la de Filosofía Moral, de nuevo la de la Biblia. En Salamanca dio clases a San Juan de la Cruz, que se llamaba por entonces Fray Juan de Santo Matía.
En Salamanca se divulgaron pronto las obras poéticas que el agustino componía como distracción, y atrajeron las alabanzas de sus amigos, los humanistas Francisco Sánchez de las Brozas (el Brocense), y Benito Arias Montano, los poetas Juan de Almeida y Francisco de la Torre, y otros como Juan de Grial, Pedro Chacón o el músico ciego Francisco de Salinas, que formaron la llamada Escuela de Salamanca o salmantina.
Las envidias y rencillas entre órdenes y las denuncias del catedrático de griego León de Castro entre otros profesores, le llevaron a las cárceles de la Inquisición bajo la acusación de haber traducido partes de la Biblia a la lengua vulgar, cosa expresamente prohibida por el reciente Concilio de Trento y que sólo se permitía en forma de paráfrasis. Aunque era inocente de tales acusaciones, su prolija defensa alargó el proceso, que se demoró cuatro largos años, tras los cuales fue finalmente absuelto. Es fama que entonces, al salir de la cárcel, escribió en sus paredes la siguiente célebre décima:
También afirma una leyenda que, tras esos cuatro años de cárcel, empezó la primera clase de este modo: Dicébamus hesterna díe... (es decir, ‘Decíamos ayer...’). Nervioso e insomne, dejó hermosos poemas a la noche estrellada, al efecto de la música en el espíritu y a la curiosidad intelectual, que en él se expresaba especialmente en un particular interés por la astronomía y la naturaleza. Se retiraba con frecuencia a una finca de la orden, a poca distancia de Salamanca, llamada La Frecha (ahora se conoce como "La Flecha"). Murió cuando su orden estaba a punto de hacerle provincial de la misma.
Se empezó a hacer el proceso para su beatificación, pero cuando se abrió el féretro (que se encuentra en la capilla de la Universidad de Salamanca), la tapadera estaba arañada por dentro (por lo que se supone que había sufrido un ataque de catalepsia).
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| Fuente: (es.wikipedia.org)
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