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SAFO  SAFO

Safo (en griego, Σαπφώ; en eolio, Ψάπφω) (Lesbos, actual Mitilene, Grecia, ca. 650–580 adC). Poetisa griega. Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de cuya obra se conservan apenas algunos poemas y fragmentos extraídos de citas tardías (tradición indirecta) y de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia en el año 593 adC, motivado por luchas aristocráticas en las que se encontraba comprometida probablemente su familia perteneciente a la oligarquía local. El contenido amoroso de sus poemas propició toda clase de habladurías, rumores y noticias falsas sobre su vida. Sus poemas fueron acogidos con entusiasmo desde la antigüedad, se recitaban y se conocían en la Atenas del s. V a.C. Otro tanto sucedió mucho más tarde en Roma en donde los poetas latinos alaban sus poemas. Era una escritora famosa, por tanto, también en Roma en donde había bustos de la poetisa (cf. el discurso de Cicerón contra Verres, acusado de robar un busto de Safo). Ha sido probablemente la poetisa más traducida y más imitada de la antigüedad clásica. La poetisa actuaba probablemente como maestra de jóvenes aristócratas, preparándolas para sus casamientos y sus maridos. El espacio en donde enseñaba se conocía como Thíasos. Allí aprendían a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, etc. De sus poemas se deduce que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía probablemente relaciones con muchas de ellas. Todo esto la ha convertido en una abanderada del amor entre mujeres. Cuenta la leyenda surgida a partir de algún fragmento de la propia poetisa en el que hace mención de Faón (un hombre bellísimo del que se enamoró la propia diosa Afrodita, según el mito) que se suicidó desde la roca de Léucade (roca desde la cual se suicidaban los enamorados) arrojándose al mar, cuando su amor por Faón no se vio correspondido. El tema fue retomado por el poeta latino Ovidio quien lo popularizó. Fue especialmente querido por pintores del s. XIX que reflejan una visión completamente romántica de Safo con el pelo largo apoyada en la roca. Safo, junto a su compatriota Alceo, son considerados los poetas más sobresalientes de la poesía lírica griega arcaica, de la que Terpandro y Arión son únicamente oscuros precedentes. Son, además, los únicos representantes de una producción literaria lesbia. De su obra, que al parecer constaba de nueve libros de extensión variada, se han conservado también ejemplos de lo que podríamos denominar lírica popular en algunos epitalamios, cantos nupciales que adaptó de canciones populares propias de los amigos del novio y de la novia que se improvisarían en las bodas. Estas canciones se diferenciaban del resto de sus poemas, más intimistas y cultos para los cuales creó un ritmo propio y un metro nuevo, que pasó a denominarse la estrofa sáfica. Safo habla en sus poemas de la pasión amorosa de manera desnuda, sin ornamentos, como una fuerza irracional, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia. Podemos afirmar sin ninguna duda la expresión de sus sentimientos amorosos es tan sincera que el lector se identifica con ella inmediatamente, lo que despierta siempre nuestra admiración teniendo en cuenta que hablamos de poesís griega arcaica. Esa impresión, además, no se detecta en otros casos, en la producción de otros poetas latinos y griegos. Un buen ejemplo de lo mencionado se describe detalladamente en uno de sus poemas, el más completo que se ha conservado de ella, una mezcla de himno y oración (el himno en honor de Afrodita). Su poesía tuvo un gran éxito ya en la Antigüedad, y sirvió de fuente de inspiración a grandes poetas, como los latinos Catulo y Horacio; ya a partir de la época alejandrina se puso de manifiesto el interés por conservar su obra e intentar descubrir nuevas partes. En 2004 fueron hallados nuevos fragmentos de Safo, que amplían y mejoran sustancialmente uno de los que ya teníamos de ella. En este nuevo fragmento ampliado, Safo se lamenta del paso de tiempo y plasma de forma magistral los efectos de la vejez en su cuerpo y carácter utilizando el mito de Titono, el enamorado de la diosa Aurora de dedos rosados, quien pidió a los dioses que lo convirtieran en inmortal, pero olvidó pedir para él la eterna juventud. Como consecuencia de ello, Titono es el eterno viejo, no se muere nunca, pero siempre se va haciendo más viejo. Se trata de un símil precioso con el que Safo se identifica plenamente puesto que en su calidad de educadora se ve como Titono frente a sus alumnas siempre de la misma edad, siempre inmortales de alguna forma. Sus poemas más famosos son, además de los dos mencionados, aquel en el que describe lo que podrían considerarse "síntomas de la enfermedad del enamoramiento", universal y aplicable a todo enamorado, así como el fragmento en el que confiesa que no hay en el mundo nada más maravilloso que el ser a quien uno ama.
Fuente: (es.wikipedia.org)

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